Adoptantes y adoptados

Blog profesional

Herramienta divulgativa destinada a padres y/o profesionales vinculados a menores adoptados.

EL ROL DEL TUTOR EN EL APRENDIZAJE DEL MENOR ADOPTADO

Escrito por adoptantesyadoptados 09-06-2015 en AUTORA. Comentarios (0)

Para todos los niños, la figura del profesor y del tutor es fundamental. Es el adulto de referencia en la escuela. Es quien nos enseña, nos ayuda a aprender, nuestro principal apoyo, quien nos contiene. Todos recordamos a aquel profesor con el que encajamos, con el que hubo química y que nos marcó, igual que todos recordamos a aquel profesor que nos hizo la vida imposible y cuya asignatura creímos que nunca aprobaríamos.

En los menores adoptados, el papel del tutor, adquiere sin embargo, un papel mucho más relevante de lo que puede ocurrir con el resto de niños.

Hemos hablado en otros post de que un niño adoptado, es un niño abandonado, es un niño que ha sufrido una pérdida, una ruptura. Eso hace que sea un niño inseguro y desconfiado, un niño con miedos y preocupaciones, con un gran temor a que se produzca un nuevo abandono y mucho más sensible al rechazo que el resto. Un niño adoptado vive con mayor intensidad y dolor la crítica o el fracaso, al igual que es mucho más sensible al refuerzo positivo.

Tenemos que pensar que es como un adulto que ha sufrido un desengaño amoroso, una traición ¿cuánto tiempo va a tardar en volver a confiar ciegamente, en apostar por una relación?

Pero debemos contemplar que el niño además, puede acarrear una serie de retrasos madurativos fruto de atenciones precarias y/o negligencias tanto en el embarazo como en la primera etapa lo que incrementa su inseguridad ya que sus respuestas no siempre son acordes a las de sus compañeros y/o no entiende exactamente sus conversaciones.

Entonces si juntamos:

- el que no tiene el mismo nivel de desarrollo que sus compañeros

- el que quiere agradarles para que lo acepten haciendo que se ponga muy insistente y hasta pesado.

- el que el resto de compañeros detectan enseguida esas carencias lo que puede convertirse en blanco fácil de burlas a las que además,

- el que la respuesta a esas mofas es mucho más abrupta y descontrolada que el resto alimentando el que se repitan

Creamos un coctel molotov preparado para estallar en cualquier momento que sólo un adulto consciente y con la suficiente sensibilidad para detectarlo puede frenar. El que el niño se sienta protegido por un tutor capaz de frenar las burlas y pedir respeto para el compañero, y que pueda generar un ambiente estable y seguro va a ser algo fundamental a la hora de desarrollar su aprendizaje.

Si el niño está tranquilo podrá enfrentarse al reto de lo nuevo, de lo desconocido sin miedo a equivocarse o a sentir esto como un fracaso. Se verá motivado. Es imprescindible que el niño sea reforzado continuamente con palabras de apoyo, de ánimo y de aliento aunque sus logros sean pequeños porque esto le dará confianza en sí mismo y será entonces cuando pueda comenzar a ser autónomo en el desarrollo de las tareas.

  Recuerda que primero asentamos lo afectivo para después trabajar lo instructivo porque aprendemos a andar antes que a correr.


SEXUALIDAD Y ADOPCIÓN I

Escrito por adoptantesyadoptados 12-04-2015 en Ana Mª Linares. Comentarios (0)

Enfrentarse a la sexualidad de un hijo es probablemente uno de los temas más complicados de abordar para cualquier padre o madre debido a nuestras convicciones sociales, culturales y al papel que el sexo juega en nuestras vidas a pesar de que todos somos seres sexuales y la sexualidad nos acompaña a lo largo de nuestra vida desde el día que nacemos.

La sexualidad en el niño adoptado es un tema relativamente más complejo que en cualquier otro niño porque en él influyen muchos factores:

1.  Desarrollo biológico del niño: dependiendo de la predisposición genética y los orígenes de tu hijo, puede que su desarrollo fisiológico sea más o menos tardío y eso conlleve un despertar sexual que puede resultar más o menos temprano así como una actitud hacia la sexualidad más o menos desinhibida. Por ejemplo, los niños originarios de zonas más cálidas se desarrollan antes que los menores que proceden de zonas frías.

2.  Significados que da el niño a las experiencias sexuales: expresión de amor, búsqueda de intimidad, medio de evasión, búsqueda de placer,…

3.  Experiencias sexuales previas del niño:

a.  Desarrollo sexual normal

b.  Abusos sexuales

c.  Observación de comportamientos sexuales en otras personas y el significado dado.

d.  Masturbación y significado dado.

Actualmente sabemos que la sexualidad y los afectos van vinculados y, teniendo en cuenta que un niño adoptado presenta conflictos en temas de apego y vínculos afectivos, es probable que  su actitud hacia las personas con las que se sienta más íntimamente vinculado vayan cargados de matices sexuales que como padre o madre debes enseñarle a manejar. La intimidad emocional conlleva deseo de acercamiento físico pero un niño no sabe distinguir los límites.

No debemos olvidar que el sexo cumple también una función lúdica, generadora de placer y que su descubrimiento suele ser accidental. Es por ello que, en muchos casos, si el niño ha vivido situaciones difíciles, o traumáticas que hayan requerido mucha fortaleza mental de cara a una evasión de la realidad, ha podido descubrir en las conductas sexuales, caricias, orgasmo,.. un placer físico en su intimidad y/o soledad que le permitían compensar la dureza de lo que estaba viviendo siendo también una forma de descargar la tensión acumulada y de desconectar de lo que le rodeaba como modo de supervivencia.  

Reconducir estos comportamientos no es fácil, sobre todo por la complejidad del tema y la actitud social hacia la exhibición de comportamientos sexualmente explícitos.

¿CÓMO RECONDUCIR ESOS COMPORTAMIENTOS?

1.  Aprende a detectarlos y a proteger a tu hijo de posibles evidencias sociales apartándolo de las miradas de curiosos.

2.  Aprovecha esos comportamientos para hablarle de lo que es la intimidad, de la importancia de disfrutar de su cuerpo, quitándole importancia pero insistiendo en que es algo privado,..

3.  No le riñas por hacerlo pero trata de redirigir esos comportamientos para que los lleve a cabo en un espacio suyo personal: en el baño, en su cuarto,…

4.  Pregúntale por qué lo hace, qué siente, en qué piensa,… para detectar posibles malos hábitos y háblalo con tranquilidad siempre utilizando un lenguaje acorde a su edad pero con transparencia y naturalidad.


LA ACTITUD DE LA SOCIEDAD ANTE EL MENOR ADOPTADO

Escrito por adoptantesyadoptados 31-03-2015 en Ana Mª Linares. Comentarios (0)

Como ante casi todo lo diferente, la sociedad en la que vivimos va a presentar una actitud hipócrita, superficial y crítica basada en la completa ignorancia y una palpable y descarada falta de empatía y consideración hacia los más débiles, en este caso, hacia los niños adoptados.

Aunque esto así dicho es políticamente incorrecto, es cierto (como casi todo lo políticamente incorrecto).

La adopción es un proceso desconocido por la sociedad que lo considera erróneamente una obra social donde hay un niño que, “pobrecito”, no tiene padres porque son “malos” y no se merecían tener hijos y llegan unos padres adoptantes que son “buenos” y quieren al niño incondicionalmente y así con ya todos son felices para siempre. Es como un cuento de Disney. Los malos pierden y los buenos se reencuentran y ganan y, la vida es justa y todo es maravilloso; donde todo el mundo de alrededor es noble y valora, admira y colabora en que reine la paz y la tranquilidad.

Bueno, pues esto no es así. Para empezar hay gente a la que le encantará que adoptes porque es algo muy “progre”, sobre todo si es una adopción internacional con un niño de otra raza y rasgos diferentes que le hacen “tan gracioso”. Además, te dirán bajando la voz: “si es que no puedes a mí me parece bien” aludiendo a una posible infertilidad que se da por hecho. Sin embargo, a pesar de considerar este gesto como algo progre y generoso, te encontrarás con distintos comportamientos racistas que indicarán lo contrario: comentarios despectivos sobre los orígenes o rasgos (se meten con los “negros”, “inmigrantes”, “gitanos”,… pero no con tu hijo que es, pero no es, de ellos), alusiones a que sus comportamientos indeseados se justifican porque es “adoptado”, o frases como que “a un hijo adoptado no se le quiere igual que a un hijo biológico”, “lo que tira la sangre”, o que hay primitos que son “más nuestros”… o los comentarios típicos despectivos que aluden a las madres y que se han convertido en expresiones hechas. Todos esos comentarios se acompañan de justificaciones ridículas una vez se dan cuenta de que te han podido molestar señalando que aunque en general las cosas son así, con tu hijo no.

Estos comportamientos son comunes y se extienden entre familiares, amigos, vecinos,… Ninguno de ellos, o sólo alguno suelto, será digno de tu confianza y capaz de entender la dureza de la situación del niño, los procesos por los que pasa, sus miedos, sus preguntas, su dolor,… y hay que distinguirlo para poder filtrar quién merece conocer parte de los orígenes para que sea un apoyo y quién no porque sólo está interesado en el morbo de conocer una historia al límite de lo socialmente aceptable. No distinguir esto y confiar en exceso lleva a la violación de la intimidad del menor y a un profundo dolor y sentimiento de abandono, desconfianza y traición en los propios padres adoptantes que se sienten completamente solos y un poco impotentes por no haber sabido proteger esa área de privacidad y haber confiado algo tan importante en personas que no eran dignas de ello.

En el ámbito escolar ocurre algo parecido. Los docentes no están preparados para aceptar las diferencias y dificultades que presentan muchos niños, y mucho menos para empatizar y hacer un esfuerzo consciente de integración y adaptación. Es más fácil, acusar a un niño de que es maleducado o vago que pararse a pensar lo que suponen para él los retos del aprendizaje formal y el que con una buena estimulación adaptada se puedan lograr buenos resultados. Esto no ocurre con todos los profesores, pero sí con muchos y esa sensación se transmite a las familias del resto de compañeros y en consecuencia a éstos que acentúan la sensación de sentirse raro y distinto del niño adoptado; la sensación de no encajar.

No debemos olvidar que los niños son crueles y son las familias las que deben alimentar la sensibilidad hacia las diferencias y hacia los más vulnerables pero cuando las familias no la tienen, es muy difícil que eso nazca y se desarrolle de forma espontánea en los niños. Vivimos en una sociedad totalmente competitiva donde lo que prima no es ser feliz, si no ser el mejor, ir por delante de los demás y tapar las dificultades y/o carencias propias pero sólo por el miedo a que sean tan duros con ellas como nosotros lo somos con las de los demás. Un trabajo de autoconocimiento e introspección junto con un fomento de la propia autoestima genera una fuerte seguridad en uno mismo que es lo que permite reconocer los fallos sin avergonzarse a la vez que ayuda a ser comprensivo y respetuoso con los errores de los demás y en consecuencia, poder echar una mano.

Con todo esto sólo quiero hacer palpable a los padres adoptantes el hecho de que muchas veces se van a sentir a contracorriente, incomprendidos, fuera de lugar y solos, sin saber muy bien con quién compartir sus experiencias, a quién pedir ayuda porque, lamentablemente, vivimos en una sociedad excesivamente individualizada y que difícilmente comprende lo distinto porque eso le obligaría a salir de un área de confort tan cómoda...


ADOPCIONES DESCAFEINADAS

Escrito por adoptantesyadoptados 11-02-2015 en Orígenes. Comentarios (0)

Cuando se habla de adopciones, existe mucho miedo a la hora de llamar a las cosas por su nombre y no tengo muy claro si es por respeto al niño, a la familia biológica o por un tema nuestro personal de padres adoptantes y de las personas que trabajamos de forma directa con el mundo del menor.

Hablar de abandono, infertilidad, situación de las familias biológicas, abusos,… genera sensaciones incómodas en las personas y hasta cierto morbo a la hora de preguntar por los que nos rodean.

Eso hace que la adopción esté rodeada de un halo de tabúes muy peligrosos lo que ocasiona desconcierto porque hay una contradicción entre el caso que yo tengo en casa y lo idílico y descafeinado que se vende por ahí. Ocurre lo mismo que hace 50 años con la menstruación: a una niña le bajaba por primera vez, nadie le había dicho nada y no sabía si se iba a morir, si lo tenía que decir, si eso era normal,…

A día de hoy pensamos que esa situación es ridícula porque parece que nos queda muy lejos, pero lo cierto que hubo mujeres que lo pasaron fatal por sentirse desinformadas. Eso mismo le ocurre a muchos padres adoptantes.  No se habla abiertamente de las posibilidades de abusos en el menor por parte de padres, familiares, compañeros de centros,… y no me refiero sólo a sexuales si no a abusos de trabajo, de malas condiciones sanitarias, alimenticias, malos tratos,… No se habla de orígenes vinculados a prostitución, prisiones, consumo de sustancias, situaciones de exclusión social,… porque no deja de ser una parte de la sociedad que, de por si, no nos interesa.

Igual que no nos interesa ser conscientes de que existen lugares del mundo donde los niños son una mercancía de compra venta, donde se pueda coaccionar a las familias o donde las madres no sepan que realmente están dando a sus hijos en adopción.

Todos estos temas no suelen ser de interés en nuestra sociedad occidental de clase media donde todas nuestras necesidades están cubiertas salvo la paternidad en muchos casos y lo que me mueve es tener a mi hijo. Los orígenes me importan poco salvo para criticarlos porque es más fácil pensar que sus padres no lo querían o que lo han vendido (a pesar de las necesidades) que el hecho de que hay una madre engañada buscando a su hijo. Pero si soy incapaz de observar el mundo que me rodea, salir de la comodidad de mi colchón de viscoelástica, de mi ducha caliente y de mis platos a juego con las tazas, no voy a poder comprender de dónde viene mi hijo. No me interesa su historia, sólo el cómo va a cambiar la mía y eso hace que a veces no entienda lo que pasa con mi niño… y el secreto o misterio está en esos años…


VÍNCULOS, AFECTOS Y SENTIMIENTOS

Escrito por adoptantesyadoptados 28-01-2015 en AUTORA. Comentarios (0)

Cuando uno nunca se había planteado adoptar pero, por circunstancias de la vida, acaba siendo la única vía posible de realización como padres, uno se empieza a plantear una serie de cuestiones, entre ellas, la de los afectos y sentimientos. ¿Se querrá igual a un hijo adoptado que a uno que lleva tu sangre? Además, ésta es una cuestión sobre la que nos insistirán muchas personas de nuestro alrededor cuando les comuniquemos nuestras intenciones de formar una familia con estas características y que caerán en comentarios tales como: "Bueno, si es que no podéis". Estas palabras pueden resultar sumamente dolorosas para quien lo escucha sobretodo si no ha superado el duelo de la infertilidad que, como muchas veces hemos comentado,habría que tratar de manos de profesionales antes de embarcarnos en la aventura de la adopción.

La verdad es que la adopción es una forma más de paternidad podamos o no tener hijos biológicos. Tiene sus peculiaridades pero lo cierto es que tampoco existen dos embarazos iguales y, aunque se dice que se quiere a todos los hijos por igual, siempre hay más afinidad con unos que con otros. Al igual que tú como hijo, siempre has tenido más cosas en común con tu padre o con tu madre, o con algún hermano en concreto,... Siempre pasa. En el colegio a los profesores también les ocurre porque somos humanos y hay sensaciones que hacen que desarrollemos un vínculo más especial con ciertas personas y no tiene nada que ver con los lazos que nos puedan unir.

Es cierto que cuando te llevas a tu niño a casa, se supone que tienes que querer a una persona a la que no conoces. Eso pasa también con un hijo biológico cuando sales del hospital. Es verdad que, en este caso, es un bebé y estamos biológicamente preparados para cuidarlos y protegerlos de forma instintiva pero un bebé llora y no sabemos lo que le pasa; un niño más mayor puede entendernos y decirnos, aunque sea por señas, lo que necesita, lo que le ocurre y lo que siente de forma que sea más sencillo acercarnos a él. Lo que quiero que quede claro es que en esto no hay una ciencia exacta y somos las personas las que determinamos cómo van a evolucionar las cosas; en concreto los adultos, que somos los que tenemos la responsabilidad.

Sobre el tema de si los sentimientos son los mismos.... Está claro que los padres que sólo tienen hijos biológicos o solo tienen hijos adoptados no lo pueden saber. Cada uno puede tener sus teorías y son perfectamente válidas pero el caso es que hay familias que tienen hijos biológicos e hijos adoptados y conviven como una familia con los avatares del día a día de cualquier familia. Creo que, como en todas las cosas de la vida, todo depende de tu experiencia y de lo que fomentes en tu núcleo familiar. Las cosas son importantes para uno en función de los esfuerzos que le supongan, de todo aquello que invierta en sacarlas adelante y, está claro que un hijo, adoptado o no, siempre nos va a exigir el 200% y ver cómo avanza, cómo lo ayudamos a convertirse en persona, cómo se va superando a sí mismo,... es lo que va a establecer esos vínculos. 

No debemos olvidar que, existen muchos casos de padres e hijos biológicos que no se hablan y se desentienden unos de otros después de años de convivencia; si realmente los lazos de sangre fuesen tan determinantes, eso no ocurriría. Considero que lo más importante de todo es que nosotros como padres tengamos las cosas claras, sepamos lo que estamos haciendo y estemos convencidos. Si esto ocurre, esas dudas no aparecerán. Si tengo dudas, creo que es importante acudir a un profesional para trabajar los asuntos que pueda tener sin resolver y que me hacen no estar seguro de lo que decido. Es una cuestión de respeto a nuestro hijo, como hijo y como persona.